ANATOMÍA DE VÍAS BILIARES EXTRAHEPÁTICAS. texto

ANATOMÍA DE VÍAS BILIARES EXTRAHEPÁTICAS.
Dr. Juan Hernandez Orduña.



Embriología
    El hígado, los conductos biliares extrahepáticos, la vesícula biliar y la porción ventral del páncreas se originan del divertículo hepático durante el desarrollo embrionario temprano.
   El divertículo hepático se torna evidente en el embrión humano durante la cuarta semana de vida intrauterina. Este divertículo se origina como una evaginación de la superficie ventral del intestino anterior primitivo. Inmediatamente después de hacer su aparición, el divertículo hepático migra en dirección cefálica hacia el mesogastrio ventral como un cordón sólido de células  endodérmicas. Durante esta migración el extremo del divertículo se divide en una porción cefálica y una porción caudal.


Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.


  La porción cefálica del divertículo hepático perfora el tabique transversal, una capa de mesodermo primitivo que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal. En el momento en que la porción cefálica del divertículo hepático atraviesa el tabique transversal se divide en dos brotes sólidos de células que forman los lóbulos derecho e izquierdo del hígado.

  Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

 La porción caudal del divertículo, que es arrastrada hacia arriba por la migración de la porción cefálica, evoluciona a la vesícula biliar y al conducto cístico, inmediatamente por debajo de la superficie inferior del hígado. El divertículo original del duodeno, ahora elongado por la migración hacia arriba de la porción cefálica del divertículo hepático, forma los conductos biliares hepáticos, hepáticos comunes y el colédoco. Durante la séptima semana de gestación empieza a formarse la luz de la vesícula biliar y el árbol biliar extrahepático por un proceso conocido como vacuolización.


Figura Desarrollo del sistema biliar extrahepático. A. El divertículo hepático, del que forman los cordones hepáticos y los conductos intrahepáticos, los conductos extrahepáticos, la vesícula biliar y el páncreas ventral. B. Rotación del duodeno que lleva   al colédoco posterior al duodeno y junta los dos primordios pancreáticos. Tomado de Skandalakis, 1996. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Anatomía
Las vías biliares son un conjunto de conductos por donde transcurre la bilis desde su origen en los hepatocitos hasta el duodeno. Este sistema de conductos se encuentra dividido en dos partes: Una intrahepática y la otra extrahepática.
El árbol biliar extrahepático consiste en el conducto hepático común, que se forma por la unión de los conductos hepáticos derecho e izquierdo, la vesícula biliar, el conducto cístico y el colédoco que se forma por la unión de los conductos hepático común y cístico.

Vías biliares extrahepáticas
Las vías biliares extrahepáticas están dispuestas en tres niveles, más o menos imbricados topográficamente en posición anatómica y, al contrario, desplegadas en sentido craneocaudal en posición operatoria, lo que facilita singularmente la exploración y el abordaje quirúrgico:
De esta manera se distingue: 



 Los tres niveles de las vías biliares extrahepáticas.
               un nivel superior en los límites de la placa hiliar;
               un nivel medio, peritoneal, pedicular;
               un nivel inferior en la celda duodenopancreática. Tomado de Tratado de  cirugia del aparato digestivo Elsevier, 2014.


  Exposición operatoria de las vías biliares.
1.     Conducto hepático.
2.     Foramen epiploico (hiato de Winslow).
3.     Vena porta.
4.     Cabeza del páncreas.
5.     Vesícula biliar.
6.     Conducto cístico.
7.     Conducto colédoco.
8.     Porción descendente del duodeno.
9.     Colon transverso.Tomado de Tratado de  cirugia del aparato digestivo Elsevier, 2014.



 Los tres niveles de las vías biliares extrahepáticas.
1.                        Triángulo interportocoledocal.
2.                        Arteria pancreaticoduodenal posterosuperior.Tomado de Tratado de  cirugia del aparato digestivo Elsevier, 2014.



Nivel superior
Convergencia biliar en la placa hiliar
Los territorios hepáticos biliares del hígado derecho (hepar dexter) y del hígado izquierdo (hepar sinister) están drenados respectivamente por un conducto hepático correspondiente, sin presentar anastomosis segmentaria:


   El conducto hepático derecho (ductus hepaticus dexter) resulta de la confluencia del conducto paramedial (ramus anterior) que drena los segmentos V y VIII y del conducto lateral (ramus posterior) que drena los sectores distales VI y VII, describiendo una espiral, detrás del conducto precedente, la curva de Hjortsjö. El drenaje biliar del lóbulo caudado (el segmento I) es variable. En cerca del 80% de los individuos el lóbulo caudado drena tanto hacia el conducto hepático derecho como hacia el izquierdo. En el 15% de los casos el lóbulo caudado drena solo en el conducto hepático izquierdo y en el restante 5% de los casos el lóbulo es drenado exclusivamente por  el conducto hepático derecho.

   El conducto hepático izquierdo (ductus hepaticus sinister) representa un tronco común que reúne los conductos de los segmentos II y III. Sobre este tronco van convergiendo, casi en ángulo recto, los conductos procedentes de los segmentos I y IV. El conducto hepático izquierdo se forma dentro de la cisura umbilical por la unión de los tres conductos segmentarios que drenan el lado izquierdo  del  hígado (segmentos II,  III  Y IV).  El conducto hepático izquierdo cruza la base del segmento IV (el segmento medio del lóbulo izquierdo) en dirección horizontal para unirse al conducto hepático derecho y formar el conducto hepático común.
   La reunión de los conductos hepáticos derecho e izquierdo se realiza en el hilio hepático (porta hepatis) y constituye la confluencia biliar superior o convergencia biliar. El conducto izquierdo está dispuesto horizontalmente por delante de la rama izquierda de la vena porta (ramus sinister venae portae), está menos ramificado y es más accesible quirúrgicamente que el conducto derecho. El conducto hepático derecho es corto y está dispuesto verticalmente en el eje del conducto hepático común.
   La constitución de la reunión de los conductos biliares es muy variable:
          En el 57 % de los casos, la disposición es modal, existiendo una unión eficaz de los conductos derecho e izquierdo.
          En el 40 % de los casos el conducto derecho está ausente:
          Los dos conductos sectoriales derechos se reúnen directamente en el conducto izquierdo.
Un conducto sectorial derecho aboca aisladamente en el conducto hepático común. Un conducto sectorial derecho aboca aisladamente en el conducto hepático izquierdo.
En el 3 % de los casos, los conductos sectoriales forman directamente la convergencia .

 Anomalías de los conductos hepáticos. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

La convergencia biliar está envuelta por la vaina glissoniana cuyo espesamiento, a nivel del hilio hepático, forma la placa portal bajo la cara inferior o visceral (facies visceralis) del hígado. La convergencia biliar es aquí el elemento más anterior, en el espacio virtual constituido por la placa portal que aparece cuando se ha desplazado el segmento IV del hígado hacia arriba.
Tras el descenso quirúrgico de la placa portal aparece la convergencia biliar, sin interposición vascular, por delante de la división de la vena porta (vena portae) o por delante de su rama derecha (ramus dexter), por encima y lateralmente con respecto a la división de la arteria hepática propia (a. hepática propia).
 Nivel superior. Descenso quirúrgico de la placa portal que evidencia la convergencia biliar (Couinaud, 1957).Tomado de Tratado de  cirugia del aparato digestivo Elsevier, 2014.



Conductos hepáticos accesorios
Los conductos hepáticos accesorios pueden surgir del hígado para unirse al conducto hepático derecho, al conducto hepático común, al conducto cístico, al colédoco o a la vesícula biliar. Estos conductos están presentes en aproximadamente el 10% de los individuos. Aunque los conductos hepáticos accesorios tienen en ocasiones un tamaño similar al de un conducto cístico normal, a menudo son estructuras delicadas, delgadas, que pueden pasarse por alto fácilmente.
Los conductos hepáticos accesorios a menudo corren a través del triángulo hepatocístico y a veces se lesionan durante la disección en esta zona. Los conductos colecistohepáticos son conductos biliares pequeños que provienen del hígado para entrar en la cara hepática de la vesícula biliar directamente.
Si se descubre un conducto colecistohepático durante la disección de la vesícula biliar de la fosa cística, debe ligarse para evitar un derrame biliar posoperatorio.

Anomalías del árbol biliar extra hepático
La anatomía del árbol biliar extrahepático es muy variable. El conocimiento completo de esta variable anatomía es importante para el cirujano general porque al no reconocer las variaciones anatómicas frecuentes se puede producir a una lesión importante de los conductos. Las anomalías extrahepáticas del árbol biliar pueden involucrar los conductos hepáticos, el conducto cístico o el colédoco.

Conductos hepáticos
En el 57 al 68% de los pacientes las ramas derechas posterior y anterior se unen y el conducto hepático derecho se une al conducto hepático izquierdo para formar el conducto hepático común. Se conocen otras tres variaciones frecuentes. En el 12 a 18% de los pacientes los conductos hepáticos derecho anterior, derecho posterior e izquierdo se unen para formar el conducto hepático común. En el 8 a 20% de los pacientes los conductos hepáticos derecho posterior e izquierdo se unen para formar el conducto hepático común y el conducto anterior derecho se une por debajo de esta unión. En el 4 a 7% de los pacientes el conducto derecho posterior se une al conducto hepático común por debajo de la unión de los conductos hepáticos derecho anterior e izquierdo. En el 1,5 al 3% de los pacientes el conducto cístico se une en la confluencia de todos los conductos o con uno de los conductos hepáticos derechos.

Figura: Variaciones de los conductos hepáticos: A. Unión intrahepática de los conductos hepáticos izquierdo y derecho. B. Unión extrahepática normal de los conductos hepáticos izquierdo y derecho. C. Unión distal de los conductos hepáticos que producen ausencia del conducto hepático común. Tomado de Skandalakis. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.


Atresia biliar extrahepática
La atresia puede abarcar un pequeño segmento de un conducto, un conducto completo o el sistema biliar en su totalidad. La porción defectuosa puede estar muy estenosada, puede presentarse sin una luz o puede representarse sólo por una banda fibrosa. Los pacientes sin tratamiento viven a lo máximo 1 año. Es necesario el diagnóstico temprano para su tratamiento Inmediato.
La atresia biliar se asocia a menudo con malformaciones intestinales y vasculares mayores. Por lo tanto se debe hacer una evaluación completa del niño. La atresia biliar extrahepática es la anormalidad más seria del sistema biliar. Si por lo menos un conducto hepático estuviese permeable fuera del hígado para permitir la anastomosis con un asa intestinal, el defecto se Consideraría "corregible".  El procedimiento específico necesario varía con la cantidad de conducto disponible.

Atresias del sistema biliar: Atresia biliar "corregible" (A, B, C). Atresias no corregibles (D, E, F) (D Y E son las más comunes). G. Atresia biliar intrahepática no corregible con los  conductos  biliares extrahepáticos permeables. Tomado nde Skandalakis. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Se pueden encontrar además de los conductos hepáticos principales, conductos hepáticos intrahiliares aberrantes (accesorios) de un medio a un tercio del diámetro de los conductos principales. Un conducto hepático aberrante (accesorio) es un conducto segmentario normal que se une al sistema biliar justo fuera del hígado en vez de dentro de éste. Drena una porción normal del hígado. Este conducto, que pasa a través del triángulo colecistohepático es importante porque está sujeto a una lesión inadvertida con fuga biliar subsecuente.

Figura: Conductos  hepáticos  accesorios.  Los  conductos  hepáticos  diminutos  adicionales  son comunes.Tomado de Skandalakis. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.
   Los conductos biliares subvesiculares son conductos ciegos pequeños que emergen del lóbulo derecho del hígado y se ubican en el lecho de la vesícula biliar. Éstos no comunican con la vesícula, pero su localización los hace susceptibles de lesión con la resultante fuga biliar. Sin tomar en cuenta la terminología, el cirujano debe tener presente la posibilidad de la comunicación directa de los conductos biliares con la vesícula biliar. La lesión de tales conductos comunicantes resultará en una fuga biliar seria.
   Rara vez los conductos hepáticos derecho e izquierdo o ambos desembocan en la vesícula biliar. Tal variante podría llevar a una catástrofe quirúrgica si un conducto principal se ligase. Éste es un argumento en favor de quitar la vesícula desde el fondo. En resumen, hay varias configuraciones anatómicas que podrían producir problemas para el cirujano. Los problemas pueden ser de poca o gran importancia. Los autores han encontrado pacientes con drenaje biliar posoperatorio prolongado que podría haber resultado de una u otra de las variantes anatómicas descritas.
 Recomendamos:
1) el uso rutinario de drenaje en toda la cirugía biliar y
2) la extirpación de la vesícula del fondo al hilio.




Nivel medio, peritoneal, pedicular
Es la parte de las vías biliares más accesible quirúrgicamente: está representada por la vía biliar accesoria que desemboca en la vía biliar principal.
Vía biliar accesoria
Comprende la vesícula biliar y el conducto cístico.
Vesícula biliar (vesica fellea biliaris)
Reservorio musculo membranoso, en forma de pera, distensible, con una capacidad media de 50 a 60 ml. La longitud es de 10 cm, su anchura de 35 a 40 mm. La vesícula biliar está adosada a la cara inferior o visceral del hígado (facies visceralis), en el límite de los hígados derecho e izquierdo, en la cara inferior del hígado entre los lóbulos IV y V, a la altura del lecho vesicular. En una fosita (fossa vesicae felleae biliaris) de la que está separada por un espacio celular más o menos laxo, atravesado por venas y que constituye un plano de separación. Con una longitud de 8 a 10 cm y una anchura de 3 a 4 cm, la vesícula biliar tiene una morfología muy variable.
La cara superior o hepática de la vesícula biliar se encuentra adherida a la fosa cística por tejido conectivo, en tanto que el fondo y las caras inferior y lateral están cubiertas por un pliegue de peritoneo de la superficie del hígado. La superficie hepática de la vesícula está fija al hígado por tejido conjuntivo de la cápsula hepática. A veces, la vesícula biliar se halla completamente recubierta con el peritoneo y se une al hígado por un verdadero mesenterio. En raras ocasiones el órgano se localiza completamente dentro del parénquima hepático (vesícula biliar intrahepática).

Las  vías  biliares  extrahepáticas  en  el  ligamento hepatoduodenal.
1.             Rama hepática derecha de la arteria hepática.
2.             Arteria y vena císticas.
3.             Cuello de la vesícula biliar.
4.             Ganglio linfático cístico.
5.             Cuerpo de la vesícula.
6.             Fondo de la vesícula biliar.
7.             Conducto cístico.
8.             Ganglio linfático retrocoledocal.
9.             Conducto colédoco.
10.         Rama  hepática  izquierda de  la  arteria  hepática propia.
11.         Arteria hepática propia.
Tomado de Tratado de  cirugia del aparato digestivo Elsevier, 2014.

Se distinguen clásicamente tres porciones. Pero se divide en cuatro porciones anatómicas: el fondo, el cuerpo, el infundíbulo y el cuello.
fig Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.
               El fondo vesicular (fundus vesicae felleae) corresponde a la escotadura cística del borde inferior del hígado (margo inferior hepatis). El fondo es la porción redondeada de la vesícula biliar que normalmente se proyecta más allá del borde inferior del hígado; tiene orientación anterior e inferior y desde el punto de vista anatómico, se relaciona hacia atrás con el colon transverso y hacia adelante con la pared abdominal. Está cubierto por completo por peritoneo. Se dice que por lo general se encuentra a nivel del ángulo del noveno cartílago costal derecho y el borde lateral de la vaina del recto, a la izquierda del ángulo hepático del colon.
Enteramente peritonizado, corresponde, en la región del hipocondrio derecho (regio hypochondriaca), al ángulo delimitado por el reborde condrocostal derecho y el borde derecho del músculo recto del abdomen (m. rectus abdominis) revestido por el peritoneo parietal anterior.
Así, la parte ventral de la vesícula biliar entra en relación con los espacios peritoneales que rodean el hígado, el receso subfrénico derecho (rec. subphrenicus dexter) y el receso infrahepático derecho (rec. subhepaticus dexter), lo que explica las irradiaciones clínicas en los fenómenos inflamatorios de este órgano.
               El cuerpo vesicular (corpus vesicae felleae) está orientado de delante atrás y de fuera adentro. En este nivel, la cápsula de Glisson del hígado está engrosada formando una placa vesicular que se prolonga directamente, hacia adentro, con la placa hiliar.
El borde izquierdo de la porción suprahepática de la vena cava inferior (vena cava inferior) y el centro de la fosita cística constituyen las dos referencias que delimitan la cisura principal del hígado.
La cara inferior del cuerpo está en relación, por medio del peritoneo visceral, con la porción derecha del colon transverso, el ángulo superior del duodeno (flexura duodeni superior) y la parte descendente del duodeno (pars descendens).
El cuerpo de la vesícula biliar se extiende desde el fondo al infundíbulo de la vesícula biliar. Es la porción más larga de la vesícula y le sigue al fondo; es de forma cilíndrica aplanada de arriba hacia abajo; su dirección es oblicua hacia arriba, hacia atrás y hacia la izquierda; de sus dos caras, la superior se encuentra en relación al lecho vesicular del hígado y la inferior es libre; está cubierta por peritoneo y guarda relación con las Vísceras abdominales, en especial hacia delante con el colon transverso y hacia atrás con la primera porción del duodeno. El cuerpo está recubierto por completo por peritoneo y tiene su propio mesenterio. Estas vesículas (flotantes o errantes) están sujetas a torsión o infartó. Algunos otros pliegues peritoneales anómalos conectados con el cuerpo de la vesícula biliar, como los pliegues colecistogástrico, colecistoduodenal y colecistocólico, son redundancias del epiplón menor.
Las fístulas de la vesícula biliar se harán preferiblemente con el duodeno y accesoriamente con el colon. El cuerpo está aplicado sobre la cara inferior del hígado por el peritoneo hepático.
En este nivel, existen numerosas variaciones en la peritonización: La vesícula puede casi desaparecer entre los bordes del lecho vesicular o, por el contrario, desprenderse del mismo y volverse móvil sobre un auténtico mesocisto.

 A. Vesícula biliar sésil. 1. Peritoneo infrahepático. B. Vesícula con mesocisto. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

El infundíbulo de la vesícula biliar, que es la zona de transición adelgazada que se encuentra entre el cuerpo y cuello de la vesícula biliar.
El cuello (collum vesicae felleae) forma la parte más posterior y más estrecha de este órgano. El cuello de la vesícula biliar, que es la porción del órgano en forma de embudo que se continúa con el conducto cístico, ocupa el hueco más profundo de la fosa cística y corre dentro de la porción libre del ligamento hepatoduodenal. El cuello de la vesícula puede estar unido al duodeno o al colon por  una prolongación del omento menor formando el ligamento cistocólico o el ligamento cistoduodenal.
La sección de esta formación permite la movilización del cuello de la vesícula y la disección del conducto cístico.
El cuello de la vesícula tiene una forma de S y se encuentra en el borde libre del ligamento hepatoduodenal (epiplón menor). Habitualmente se curva hacia arriba y adelante antes de dirigirse hacia abajo y atrás para unirse al conducto cístico. La transición del cuello de la vesícula biliar al conducto cístico puede ser abrupta y está claramente demarcada por una zona de estrechamiento o constricción. De manera alternativa, la transición del cuello al conducto cístico puede ser gradual, sin un punto de transición definido. La disección del conducto cístico se empieza en el cuello de la vesícula biliar durante la colecistectomía laparoscópica. La mucosa que tapiza el cuello está dispuesta en una serie de pliegues o crestas concéntricos que le dan un aspecto de caracol.
La dilatación del infundíbulo o del cuello de la vesícula biliar puede producir la formación de un divertículo o saco que puede ocultar la unión del conducto cístico con el conducto hepático común.
Muchos autores consideran que este saco, denominado a menudo bolsa de Hartmann, es una característica constante de la vesícula biliar normal. Sin embargo, probablemente sea una estructura patológica adquirida como resultado de la resistencia prolongada al vaciamiento de la vesícula biliar

Anomalías vesícula biliar
Cuadro  Anomalías de la vesícula biliar
De formación:
En gorro frigio
Vesícula biliar bilobulada
Vesícula biliar en reloj de arena
Divertículo de la vesícula biliar
Vesícula biliar rudimentaria
De número:
Ausencia de vesícula biliar (agenesia)
Duplicación de la vesícula biliar
De posición:
Vesícula biliar ubicada a la izquierda
Vesícula biliar transversal
Vesícula biliar desplazada hacia atrás
Vesícula biliar flotante
Vesícula biliar intrahepática
















Si bien algunas de estas anomalías son adquiridas, la mayor parte es resultado del desarrollo anormal o detenido en alguna etapa del crecimiento embrionario. Estas anomalías varían en lo que respecta a su importancia clínica; algunas son solo curiosidades médicas y no requieren ningún intento de corrección, en tanto que otras requieren la intervención quirúrgica. Las anomalías de la vesícula biliar pueden dividirse en tres grupos de acuerdo con la forma, el número y la posición (cuadro).

Anomalías de formación
Gorro frigio
Ésta es la anomalía más frecuente de la vesícula biliar por lo general se encuentra en los individuos de todas las edades y más en las mujeres. La deformación en gorro frigio se crea por el plegado hacia dentro de un tabique entre el cuerpo y el fondo. La vesícula biliar funciona normalmente y esta no es una indicación para la colecistectomía.
fig Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.
La bolsa de Hartmann es un divertículo adquirido del infundíbulo o el cuello de la vesícula biliar. Esta bolsa se proyecta a partir de la convexidad del cuello de la vesícula biliar y puede estar muy adherida al colédoco. La bolsa de Hartmann se asocia con ciertas enfermedades de la vesícula biliar, sobre todo las que involucran la obstrucción prolongada del vaciamiento de la vesícula biliar.
fig Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.
Vesícula tabicada. Puede tratarse de un tabicamiento longitudinal, con conducto cístico único o de un tabicamiento transversal, tipo diafragma intravesicular, que forme dos bolsillos que se comuniquen por un paso estrecho. El bolsillo más distal contiene frecuentemente cálculos aunque el aspecto exterior de la vesícula sea normal


Vesícula multilobulada. De aspecto normal, contiene múltiples sacos internos.
A.     vesícula biliar bilobulada.
B.     Vesícula en reloj de arena.
C.     Divertículo congénito del infundíbulo.
D.    vesícula biliar tabicada

Anomalías De número
    Ausencia de vesícula biliar (agenesia)

 
    Duplicación de la vesícula biliar
Atresia de la vesícula biliar

Ausencia de vesícula biliar (agenesia).
A.              ausencia completa del conducto cístico y de la vesícula biliar,
B.             atresia del conducto cístico con vesícula biliar vestigial,
C.             ausencia  de  la  vesícula  biliar  con  conducto cístico dilatado.

Agenesia vesicular. Se trata habitualmente de una ausencia de vesícula asociada a una agenesia más o menos completa del conducto cístico. Esta anomalía es poco frecuente. Puede asociarse, en el recién nacido, con una atresia duodenal. En el adulto, el diagnóstico de esta anomalía implica la eliminación de una vesícula ectópica, intrahepática, izquierda; de una vesícula deformada por una colecistitis escleroatrófica, incluso un antecedente de colecistectomía.

Duplicación  vesicular.  La  auténtica  duplicación  asocia  dos  cavidades  separadas  y  dos  conductos excretores. Estos últimos, tienen una desembocadura diferente (variedad en H) en las 3/4 partes de los casos. Confluyen en un solo conducto cístico (variedad en Y) en 1/4 de los casos. La vesícula supernumeraria se halla frecuentemente en contacto con su hermana mayor, bajo ella. Rara vez, la vesícula supernumeraria se encuentra bajo el lóbulo izquierdo del hígado, desembocando en el conducto cístico a la izquierda. Por último, la vesícula supernumeraria puede ser, excepcionalmente, intrahepática, diagnosticándose por colangiografía.

Figura. A. Duplicación vesicular. B. Duplicación de la vesícula y del conducto cístico. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Duplicación. Se presenta como una de dos variedades
l) el tipo ductular es el más frecuente, en el que cada vesícula biliar tiene su propio conducto cístico que desemboca de forma independiente en la misma parte del árbol biliar extra hepático o en diferentes partes y
2) un tipo en el que los dos conductos se unen en forma gradual en un conducto cístico común antes de desembocar en el colédoco.
Grupo de primordio dividido:
Tipo I. Una vesícula biliar tabicada se divide en dos cámaras por un tabique longitudinal parcial o Completo. Por lo general no hay indicación externa de la división interna.
Tipo II. Bilobulado (Tipo V), el que tiene dos vesículas biliares separadas en el fondo pero unidas en el cuello


Duplicación vesicular
A.    Tipo tabicado;
B.    duplicación bilobulada; Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Tipo III. Duplicación tipo Y, la que tiene   dos  vesículas  biliares  separadas, cada una con un conducto cístico. Los dos conductos císticos se unen para formar un conducto cístico común antes de desembocar en el colédoco.
Estos tres tipos de duplicación se originan de una división del primordio cístico alongado en la quinta semana o al inicio de la sexta semana de gestación. Una irregularidad del crecimiento de la punta resulta en dos puntas, cada una con potencial para formar una vesícula biliar completa. El grado de duplicación depende del tiempo en el que ocurre la bifurcación; cuanto más temprana, Más completa es la duplicación.
Grupo de vesículas biliares accesorias
Tipo IV. Estas duplicaciones tienen dos o más conductos císticos que desembocan independientes en el sistema biliar (tipos "de conductos" o tipos H).
Las dos vesículas biliares Pueden ser iguales o una puede ser más pequeña de lo normal. La más cercana al hígado se considera el órgano accesorio. Las dos pueden ubicarse juntas, recubiertas por una, capa peritoneal común, pero por lo general se encuentran en fosas separadas, pero adyacentes.
Éste es el tipo más común de la vesícula biliar múltiple y representa cerca de la mitad de todas las duplicaciones.
Fig
Tipo V. Las vesículas biliares accesorias llamadas trabeculares, en las que el conducto cístico Superior puede desembocar en el conducto hepático derecho dentro de parénquima hepático. Esta duplicación se origina de dos primordios separados en el árbol biliar, uno al nivel habitual y el otro a nivel más alto. El desarrollo de los cordones hepáticos también tiene potencia para formar una vesícula biliar, de ahí el término de tipo trabecular de duplicación


E.     Vesículas biliares "bilaterales" con conductos císticos separados. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.


Figura: Duplicación de la vesícula biliar: A. Tipo tabicado; B. duplicación bilobulada; C. Duplicación completa, tipo Y con un conducto cístico común; D. Duplicación completa, tipo H con conductos císticos separados; E. Duplicación completa tipo trabecular, una vesícula biliar nace de un conducto hepático accesorio. F. vesículas biliares "bilaterales" con conductos císticos separados. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

La vesícula biliar puede ser única, pero con drenaje por un conducto cístico doble. En un paciente, un conducto cístico drenaba en el conducto hepático izquierdo, lo que producía una vesícula biliar "izquierda" por debajo del lóbulo izquierdo del hígado además del órgano normal Se han notificado 8 casos de vesículas biliares triples hasta 1972.




Figura 6: Tres formas de duplicación del conducto cístico. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Igual que otras muchas anormalidades, la vesícula biliar doble sana es asintomática. Creemos que el aumento en el número de vesículas biliares dobles sanas observadas en la colecistografía, implica que no hay una disposición a la enfermedad superior a la de los órganos únicos.
Las vesículas biliares múltiples son a menudo una sorpresa para el cirujano. No hay razón para que dos vesículas no se visualicen tan fácilmente como una, pero Hemos operado tres pacientes con vesículas dobles totalmente inesperadas (Harlaftis, 1976).
Ausencia del conducto cístico y de la vesícula biliar La atresia completa del sistema biliar extrahepático, que incluye la vesícula biliar y el conducto cístico, explica cerca del 20% de los casos de ausencia de vesícula biliar. Estos se ven por lo general poco después del nacimiento.
En el resto de los casos, sólo el conducto cístico y la vesícula biliar están ausentes, implicando que el divertículo cístico no se formó o no creció. En raras ocasiones hay restos císticos en el sitio de la vesícula biliar normal, o puede haber un muñón dilatado del conducto cístico, que indica un crecimiento normal, pero detenido del conducto antes de formar una vesícula biliar. Esta situación debe, desde luego, distinguirse de un muñón de conducto postcolecistectomía.

Anomalías de posición
Ø   Vesícula biliar ubicada a la izquierda
Ø   Vesícula biliar transversal
Ø   Vesícula biliar desplazada hacia atrás
Ø   Vesícula biliar flotante
Ø   Vesícula biliar intrahepática

En raras ocasiones se encuentra una vesícula biliar en una localización anormal. Este tipo de vesícula biliar no requiere ningún tratamiento a menos que cause síntomas. Se conocen cinco anomalías diferentes:
  Intrahepática,
  Flotante,
  Ubicada a la izquierda,
  Transversal y
  Desplazada hacia atrás.

Vesícula biliar intrahepática.
La vesícula biliar habitualmente es intrahepática durante el período embrionario y se vuelve extra hepática durante su desarrollo posterior. Una vesícula biliar intrahepática es la que se encuentra empotrada en parte o completamente dentro de la sustancia del hígado. Las que se encuentran completamente embebidas dentro del hígado pueden representar un problema importante para el cirujano general. El mejor abordaje para una vesícula biliar completamente incluida es identificar primero el conducto cístico en el sitio en que se une al conducto hepático común y después seguir el conducto cístico hacia atrás
Excepcional en el hombre, puede estar total o parcialmente enclavada en el parénquima; el cuello es frecuentemente extrahepático.

Vesícula flotante
Se ha informado que la vesícula biliar flotante se encuentra en alrededor del 5% de las personas. En esta anomalía la vesícula biliar está completamente rodeada por peritoneo y está unida a la superficie inferior de la fosa cística por la reflexión peritoneal del hígado.
Esta unión puede abarcar toda la longitud de la vesícula biliar o bien puede incluir solo el conducto cístico y dejar por lo tanto la vesícula biliar sin soporte y en ptosis. Esta anomalía se encuentra habitualmente en las mujeres mayores de 60 años. Este tipo de vesícula biliar no solo es susceptible de sufrir las mismas alteraciones patológicas que una vesícula biliar normalmente ubicada, sino que también puede sufrir la torsión de su pedículo.
A.              Vesícula flotante con mesenterio
B.             Cístico flotante con mesenterio
C.             Intrahepática

Vesícula izquierda
Vesícula biliar ubicada a la izquierda.
Los dos tipos de vesícula biliar ubicada a la izquierda son:
1)             vesícula biliar ubicada a la izquierda asociada con un situs inversus, en el que el corazón y las vísceras abdominales están invertidos con respecto a su posición habitual, y
2)             el tipo en el que solo la vesícula biliar está traslocada.
Ambos tipos son raros. La vesícula biliar de ubicación anómala habitualmente se localiza en la superficie inferior del lóbulo izquierdo del hígado, En la mayor parte de los casos el conducto cístico se une al conducto hepático común en la forma habitual, no obstante de vez en cuando desemboca en el conducto hepático izquierdo.
También es excepcional, el conducto cístico desemboca habitualmente en el conducto hepático izquierdo o en la convergencia. Su diagnóstico clínico es difícil y hay que saber buscarla a la izquierda del ligamento redondo durante el acto quirúrgico. Finalmente, se han señalado otras anomalías de modo aislado: vesícula situada en el ligamento falciforme, el surco transverso, el retroperitoneo e incluso  en  la  pared  abdominal.  Hay  que  distinguir  las  vesículas  flotantes  que  corresponden  a variaciones de inserción peritoneal (mesocisto) y pueden complicarse con una torsión, el vólvulo de la vesícula biliar.

Vesícula transversal
En esta anomalía rara la vesícula biliar está ubicada en forma horizontal en la cisura transversal del hígado. En estos casos la vesícula biliar por lo general está profundamente empotrada dentro del parénquima hepático.

Vesícula biliar desplazada hacia atrás.
El desplazamiento en sentido posterior de la vesícula biliar es una anomalía en la que el órgano no se ubica en la fosa cística, sino que está unido a otra porción del hígado o pende libremente de éste, con el fondo dirigido hacia atrás. La vesícula biliar desplazada hacia atrás puede estar ubicada en parte o por completo dentro del retroperitoneo. Este tipo de vesícula biliar puede ser difícil de exponer y extirpar. Si la vesícula se localiza en el retroperitoneo, el corte del peritoneo que la recubre facilita su extirpación.

Conducto cístico (ductus císticus)
El conducto cístico se origina en la vesícula biliar y se une al conducto hepático común para formar el colédoco. De longitud variable (1-5 cm), un diámetro de 2-4 mm, su mucosa espiralizada forma la válvula de Heister (pliegue espiral) y su musculatura forma un esfínter: el esfínter de Lütkens.
Une a la vesícula biliar con las Vías biliares comunes (conducto hepático común), se dirige oblicuamente hacia abajo, a la izquierda y hacia atrás para después describir una concavidad hacia la derecha, abajo y hacia delante siguiendo paralelamente al conducto hepático común hasta que se une a él formando el conducto colédoco en la cara lateral de la porción supraduodenal en ángulo agudo. A veces el conducto cístico se une al conducto hepático derecho dentro del ligamento hepatoduodenal o bien se prolonga hacia abajo para unirse con el conducto retroduodenal.
No hay glándulas en la mucosa de la vesícula biliar, pero las glándulas mucosas de los conductos cístico y hepático común secretan a una presión más alta que la que ejerce la célula hepática para secretar bilis. Por lo tanto los conductos pueden producir moco ("bilis blanca"), aun cuando la vesícula biliar enferma no produzca una secreción biliar verdadera.
El conducto cístico se encuentra envuelto por el borde libre del epiplón menor (gastrohepático), recibiendo el nombre esta área de ligamento colecistoduodenal.
fig
   Las modalidades de desembocadura del conducto cístico son muy variables puesto que puede desembocar en cualquier lugar de la vía biliar principal entre la convergencia biliar y la ampolla de Vater. Lo más frecuente es que el conducto cístico forme un ángulo con la vía biliar principal. En ocasiones, los dos conductos se juntan en un trayecto más o menos largo, realizándose el abocamiento real más debajo de la unión aparente de los dos conductos. Más raramente, el conducto cístico rodea la vía biliar principal por detrás o incluso por delante para desembocar en su borde izquierdo .

Anomalías del conducto cístico
En 1976 Benson y Page describieron cinco anomalías de los conductos de importancia clínica para el cirujano durante la realización de una colecistectomía. De estas cinco anomalías, tres son anomalías de la longitud, el curso o la inserción del conducto cístico en el conducto hepático común.
El conducto cístico puede correr paralelo al conducto hepático común durante una distancia variable o bien formar una espiral por delante o detrás del conducto hepático común para unirse a él del lado izquierdo. Los conductos císticos paralelos se encuentran en el 15% de los individuos, en tanto que los conductos císticos espiralados se encuentran en aproximadamente el 8%.
El conducto cístico paralelo o espiralado puede ser de longitud normal o bien correr hacia abajo dentro del ligamento hepatoduodenal durante una distancia considerable antes de formar una unión baja con la cara anterior del conducto hepático común. En ambas situaciones el conducto cístico por lo general está muy adherido al conducto hepático común por una vaina de tejido conectivo. Los intentos de desplegar el conducto cístico en toda su longitud y su unión con el conducto hepático común pueden producir una lesión del conducto durante la colecistectomía laparoscópica y deben evitarse.
El conducto cístico puede unirse al conducto hepático derecho o a un conducto segmentario derecho. A menudo el conducto cístico, el conducto hepático derecho y el conducto hepático izquierdo se unen al mismo nivel y forman una trifurcación. En estas circunstancias el conducto hepático derecho puede confundirse fácilmente con el conducto cístico y puede ser ligado y cortado en forma inadvertida. En algunas ocasiones la vesícula biliar se une al conducto hepático común mediante un conducto cístico corto o casi inexistente. Durante la ligadura de un conducto cístico corto debe tenerse cuidado de no comprometer la luz del colédoco. El riesgo de producir esta lesión aumenta si el colédoco está distendido en forma de carpa por una tracción excesiva sobre el cuello de la vesícula biliar.
Ausencia de conducto cístico
El cuello vesicular se abre directamente en la vía biliar principal. Es difícil cuantificar la frecuencia de esta anomalía dado que puede estar simulada por alteraciones patológicas. Se relacionan los casos en los que el conducto cístico, muy corto, desemboca entonces en el conducto hepático derecho o en la misma convergencia biliar.
Duplicación cística
Es excepcional, el conducto supernumerario desemboca o más arriba (conducto hepático derecho) o más abajo (colédoco).

Variantes del conducto cístico.
Existen múltiples variaciones anatómicas en relación con el trayecto y la implantación del CC en la VBP.




Fig  Variaciones anatómicas del conducto cístico con su correspondiente frecuencia. A, b, c. Variaciones más habituales de la implantación del conducto cístico. D, e, f Anomalías inusuales de la implantación del conducto cístico. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

La desembocadura del CC en la convergencia biliar, el conducto hepático derecho (CHD) o en un conducto biliar sectorial derecho en posición extrahepática baja (convergencia biliar escalonada) representan situaciones de riesgo quirúrgico, sobre todo si, además, el cc es sumamente corto o, a veces, inexistente. La implantación del CHD o del conducto sectorial posterolateral derecho dentro del infundíbulo o el cc es excepcional (0,01-0,1 %).
En ocasiones, finalmente, un canalículo biliar procedente del hígado, llamado canal de Luschka, atraviesa el lecho vesicular y desemboca directamente en la VB. La asociación entre anomalías biliares y colecistitis aguda o escleroatrófica mayor representa una situación de alto riesgo de lesión biliar yatrogénica. En estas situaciones, para algunos autores la realización de una colangio-RM permite una detección preoperatoria adecuada de anomalías biliares o de un contacto estrecho de la VB con la VBP y/o el CHD.

Fig. Colangio-RM preoperatoria que revela una convergencia biliar escalonada, con inserción de un conducto cístico corto en el canal posterolateral.

Figura. Tipos de unión cistohepatica, A. tipo paralelo, encontrada en el 20%. B y C Tipos espirales, encontrados en el 5 %. D y E Conducto cístico corto, F un conducto cístico largo que termina en el duodeno. (También puede llamarse ausencia de colédoco). Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Modalidades de desembocadura del conducto cístico.



Modalidades de desembocadura del conducto cístico. Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

 















A. Conducto cístico, forma habitual.
1.     Conducto hepático común.
2.     Conducto colédoco.
3.     Conducto hepático derecho.
4.     Conducto hepatocístico.
B y C. Anomalías en la desembocadura del conducto cístico Tomada de Skandalakis, 2014. Surgical anatomy and technique. 4ta edición. Editorial Springer.      Skandalakis,1992. Hernias. Mc Graw Hill.

Anomalía en la altura de la desembocadura del conducto cístico.
1.     Conducto cístico.
2.     Conducto hepático común.
3.     Conducto colédoco.

Adosamiento del conducto cístico con el conducto hepático derecho.
Ausencia de conducto cístico.

En fin, excepcionalmente (menos del 2 % de los casos) el conducto cístico desemboca en el conducto  hepático  derecho  o en el conducto sectorial lateral  derecho. Así se  constituyen  dos conductos hepatocísticos que drenan la totalidad del hígado derecho o el sector lateral derecho. Esta variante  anatómica,  que  es  la  más  peligrosa,  debe  ser  reconocida  necesariamente  antes  de  la colecistectomía para evitar una lesión de la vía biliar principal.

Conductos hepatocísticos.
   En ocasiones, los conductos hepatocísticos se designan impropiamente con el término de conductos biliares «aberrantes ». Los conductos biliares aberrantes (vasa aberrantia) existen en efecto pero constituyen anomalías bien definidas de las vías biliares y no unas variaciones . Además, en el plano práctico, las consecuencias que pueden suponer son de alcance limitado.

Anatomía patológica
    La vesícula biliar consta de cinco capas. La capa más profunda es el epitelio y las otras capas son la lámina propia, el músculo liso, el tejido conectivo subseroso perimuscular y la serosa. La vesícula biliar no tiene ninguna muscularis mucosae ni submucosa.
    La mayoría de las células de la mucosa son células cilíndricas y su función principal es la absorción. Estas células están dispuestas en una sola fila, con un citoplasma ligeramente eosinófilo, vacuolas apicales y núcleos basales o centrales.
   La ultraestructura de las células cilíndricas muestra microvellosidades apicales con raicillas filamentosas. Las vesículas encontradas en estas células por lo general se forman a partir de la membrana celular intervellositaria. Las membranas celulares que separan  las  células  están conectadas por complejos de unión que son más numerosos y tienen interdigitaciones complejas cerca de la base. Los espacios intercelulares varían en tamaño de acuerdo con la actividad de absorción de la mucosa; si no están colapsados los espacios se dilatan durante el transporte de agua. Las estructuras  citoplásmaticas  consisten  en  un  retículo  endoplásmico,  complejo de Golgi,  lisosomas, glucógeno, mitocondrias, gránulos mucosos y vesículas. El núcleo es redondo y a veces contiene un pequeño nucléolo.
   Además de las células cilíndricas claras se encuentran en el epitelio superficial otras dos células (en lápiz y basales). Las células en lápiz son delgadas, con extensiones hacia la membrana basal. Las células basales tienen una membrana celular plana, con pocas organelos citoplasmáticas.
   El núcleo de la célula basal es irregular y estas células se asocian con terminaciones nerviosas intraepiteliales. Las características histológicas de la mucosa cambian, con la zona de la vesícula biliar en la que se localizan las células. Por ejemplo, las células epiteliales del cuello son tubuloalveolares y consisten en células cuboides o cilíndricas bajas con citoplasma claro y núcleos basales.
   No hay glándulas en la mucosa de la vesícula biliar, pero las glándulas mucosas de los conductos cístico y hepático común secretan moco ("bilis blanca”).
Glándulas de tipo mucoso de Luschka en cuello.

Fig. Mucosa de la vesícula biliar con pliegues y areolas. Tomada de Testut-Latarget, 1994.Anatomía Humana. Salvat.

   La lámina propia contiene fibras nerviosas, vasos, linfáticos, fibras elásticas, tejido conectivo laxo y algunos mastocitos y macrófagos.
   La capa muscular; es una estructura laxa de fibras circulares, longitudinales y oblicuas sin capas bien desarrolladas. Entre los fascículos de músculo liso se encuentran los ganglios.
   La subserosa está compuesta por un conjunto laxo de fibroblastos, fibras elásticas y de colágeno, vasos, nervios, linfáticos y adipocitos.
   Los senos de Rokitansky-Aschoff son invaginaciones del epitelio dentro del tejido conectivo de la lámina propia, el músculo y la subserosa. Estos senos están presentes en alrededor del 40% de las vesículas biliares normales y son muy abundantes en casi todas las vesículas biliares inflamadas.
   Los conductos de Luschka son conductos biliares diminutos que se encuentran alrededor de la capa muscular en la cara hepática de la vesícula biliar; se encuentran en aproximadamente el 10% de las vesículas biliares normales y no tienen ninguna relación con los senos de Rokitansky- Aschoff o la colecistitis.



2 comentarios:

Unknown dijo...

Es bueno saber que aún quedan cirujanos que le dan importancia a las cosas básicas del quehacer quirúrgico.

Cynthia Mtz dijo...

Soy residente de primer año y con la pandemia no he tenido tiempo extenso de poder leer como me gustaría, pero con la información que comparte me he podido mantener al corriente en los temas y entender más . De corazón agradezco si trabajo y entusiasmo al compartir la información